Mi testimonio

Hola soy Michel y participé en una secta a la cual llamaré la secta del Arcángel Gabriel, hoy puedo 

decir que esta experiencia sectaria repercute en dolor, decepción y bastante preocupación.

Junto a mi hermano Robert participamos durante muchos años en esta secta, en donde una 

mujer llamada Teresa, quien decía tener dones sobrenaturales, proclamaba ser un ángel, y 

supuestamente era capaz de abandonar su cuerpo para permitir que Dios, Jesús y el Arcángel 

Gabriel tomaran completa posesión de ella. A Teresa la acompañaba Marcia, quien influye

directamente sobre los hechos que acontecían en Teresa. 

Teresa es carismática, acogedora y sutil, y mientras se presenta como el Arcángel Gabriel, es un 

niño dulce, travieso, amoroso, acogedor y sabio. Marcia es calculadora, intelectual, implacable, 

dura, agresiva y dominante. 

En un comienzo, fuimos acogidos y queridos de una manera impresionante, cada vez teníamos 

más deseos de servir a “Dios” y de visitar con más frecuencia ese bello lugar, rodeado de

naturaleza y afecto. Allí comenzaron a cambiar nuestros hábitos y vida, influyendo en nuestra 

alimentación, apariencia física, relaciones sociales y familiares, en los estudios, pasatiempos, etc. A 

medida que abríamos nuestro corazón, ellas accedían a más información de nosotros, la cual 

utilizaban para manejar nuestras mentes y emociones.

Sus métodos eran meditaciones de hipnosis, camufladas como talleres de ángeles, en donde 

supuestamente preparábamos nuestras células desde un origen animal para transformarse a un 

origen fotónico (de luz). 

También, ejercíamos trabajos pesados de índole agrícola, construcción, jardinería, ornamentación 

y cuidado de los animales, ayunos y vigilias, así, mantenían nuestras mentes ocupadas sin 

posibilidad de pensar, reflexionar o cuestionar lo que estábamos viviendo. 

Usaban vestimentas de algodón, blancas o claras, abstinencia de carnes rojas, y restricciones de 

uso de metales no nobles en el cuerpo, había que evitar que te tocasen el pelo, evitar tener el pelo 

muy corto. Había un alejamiento del mundo, y evitábamos idas al médico.

Yo observé emparejamientos semiforzados, porque estas mujeres sabían jugar con las mentes y 

distorsionaban las voluntades y toda relación era súper vigilada y acusada por el resto de los 

miembros, además, hubo un embarazo que como no había sido la voluntad de las líderes, a aquel 

bebé se le tildó de un alma oscura, una forma sutil de decir demonio.

En esta secta, había una mezcla de diversas creencias, como la hindú, musulmana, cristiana, judía,

maya, y otras originarias como la mapuche, lo cual las hacía profundamente confuso y yo estando 

dentro no fui capaz de ver sino hasta que salí de aquel lugar, por otro lado marcaban una fuerte 

tendencia política lo cual también demuestra la gran inconsecuencia de estas mujeres.