¿Por qué salirse?

Algunas causas para tomar la decisión de denunciar este tipo de agrupaciones.  

 

Fragmentación de la familia:

Aunque es natural que un compromiso de cualquier tipo y la maduración natural suponen un cambio en los lazos familiares -sería ilusorio que los padres pretendieran de sus hijos adultos el mismo vínculo que poseen con sus hijos menores, la familia, siendo la célula básica de toda sociedad, es una de las primeras afectadas cuando uno de sus miembros se asocia a una secta. No pocos de estos movimientos ven en ella uno de los primeros factores a desestabilizar, ya que el grado de dependencia con uno de estos grupos va a ser inversamente proporcional a la fortaleza de los vínculos intrafamiliares.

Se observa con bastante frecuencia que cuando un integrante de una familia adhiere a estos movimientos, pronto empieza a acusar al resto de los integrantes de estar o pertenecer al Diablo, por no abrazar la misma ideología, llevando al individuo al alejamiento progresivo de su núcleo familiar.

Reducción a la utilización o explotación económica de sus miembros:

En muchos de estos movimientos se exige a sus miembros un trabajo a destajo, hasta cumplir la cuota diaria de dinero a recaudar, estipulada por el líder. En razón de esto es frecuente ver a altas horas de la noche a jóvenes intentando vender los últimos paquetes de productos que les quedan (por ejemplo: Cuarto Camino y grupos similares).

para así poder retornar a la colonia u hogar del grupo.

En otros casos se les exige la entrega de todos lo bienes, como así también el pago de importantes sumas de dinero para la realización de diversos cursos, los cuales al no ser pagados, generalmente se les canjea por trabajo no remunerado en diversas sedes del movimiento

Alteraciones mentales o emocionales y desarrollo psicológico deteriorado:

La prácticas a la que son sometidos los adeptos en ciertos grupos pueden llegar a psicotizar a un individuo, especialmente si este cuenta con una estructura psíquica de estas características. Esto se registra especialmente en aquellos movimientos que incluyen en sus prácticas la inducción a estados alterados de conciencia.

La mayoría de grupos, sin embargo, no llegan a este extremo; pero en algunos otros grupos pueden observarse síntomas tales como inmadurez psicológica, personalidad dependiente, delirios de omnipotencia, estados confusionales, estados de hipervigilancia, estados hipomaníacos, dificultades de concentración, tendencias a la automutilación, razonamiento de tipo paranoide, etc.

Enfermedades físicas, heridas o muerte de los miembros causadas por malos tratos, negligencia grave, prohibición de tratamientos médicos:

Generalmente las enfermedades físicas provienen del deterioro general por la falta de una alimentación adecuada, o por la falta de atención médica, la cual puede llevar a la muerte, como cuando se someten a la negativa de recibir transfusiones de sangre, como así también otros movimientos que desaconsejan la consulta a médicos y proponen que la cura sea sólo realizada por la fe. También aquí deben contemplarse los casos extremos en que el líder de un movimiento ordena el suicidio a sus seguidores.

Abandono y abuso de los niños:

Es frecuente el abandono de niños por parte de algunos de estos movimientos, especialmente cuando adolecen de alguna grave enfermedad. En general, los niños son entregados a familiares que no pertenecen al grupo para su cuidado.

 

 

(Extracto extraído de http://www.aciprensa.com/sectas/danosectas.htm )

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