Publicaciones Libérate

 

Corporación Libérate agradece a Ignacia Prado García-Huidobro, Estudiante de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile, por la contribución a través del presente artículo en la difusión sobre el fenómeno de abuso en sectas coercitivas.

Los Cazadores de Sectas.  

21-08-2015

Por primera vez en Chile y gracias a labores como las de Eduardo Muñoz, Patricio Rosas y Marcelo Rodríguez, la justicia nacionalbusca tomar medidas para evitar crímenes como los de la secta de Colliguay.

Es un día de mediados de enero del 2013 y el subcomisario de la PDI Eduardo Muñoz está sentado en su oficina. La mañana avanza como cualquier otra; papeleos cotidianos y casos de robos que no le muestran nada nuevo. Pero una llamada de la recepción interrumpe la calma de la comisaría. Dos mujeres que él ya conoce esperan por alguna atención.Con ellas viene una tercera que no ha visto nunca, y que en unos minutos va a relatar uno de los casos más fuerte que le ha tocado investigar: el parricidio de la secta de Colliguay.

Lo que aquella mujer cuenta esa mañana, ocuparía en unos meses más las portadas de los diarios: que en noviembre de 2012, un grupo de siete jóvenes, bajo los efectos del ayahuasca y las órdenes de Ramón Castillo,“Antares de la Luz”,había quemado vivo a un bebé de tres días creyendo que sería el culpable de la peor tragedia que la humanidad pudiese presenciar.

Dos años y medio después de aquel día de enero, Muñoz habla con los ojos cerrados y desde la misma comisaría en que recibió a las mujeres. Repasa palabra por palabra la declaración dela joven cuyo nombre, como testigo protegido, no puede revelar. “Ella era ex integrante de la secta y cuando decidió salirse, tuvo mucho miedo. Vino aquí a contar lo que pasaba porque tenía susto. Ni siquiera quiso entrar al sistema normal de declaraciones”, cuenta. Las dos mujeres que la acompañaban ese día eran hermanastras de otra integrante del grupo. Se habían enterado de algunas conductas delictuales de la secta y habían decidido ir a contarlas a la PDI. Luego, cuando contactaron a esta joven, la convencieron de que fuera a hablar también.

Con esa declaración, el caso de la secta del fundo Los Culenes, a orillas del camino principal de Colliguay, se convertía en el primero de su tipo en ser llevado a la justicia. Muñoz explica que, es muy difícil que los miembros de una secta quieran denunciar los posibles delitos, ya que el sistema operativo de estos grupos se basa en el control mental por parte de un líder. El abuso de poder y la manipulacióncrean la ilusión de una gran familia que debe protegerse. Por eso había costado tanto comenzar investigaciones anteriores.

El fiscal Patricio Rosas, de la Fiscalía Regional Metropolitana Occidente, era el encargado de una de esas investigaciones. Sin saber nada respecto al homicidio del menor, Rosas investigaba el posible tráfico de drogas y armamento ilegal dela agrupación. Estaba buscando a la secta por abastecerse de ayahuasca y ofrecer ceremonias de sanación que incluían altas dosis de consumo.En ningún momento imaginó la historia que iba a encontrar una vez identificado el grupo. “Cuando llegamos allá, la secta ya se había disuelto.Al entrar en contacto con los antiguos miembros, una de ellas relató espontáneamente la muerte del niño”, cuenta el fiscal. Desde ese momento, su caso y el de Muñoz quedaron entrelazados, aunque finalmente debió traspasárselo al fiscal de Quilpué, por asuntos de jurisdicción.

A falta de información en la historia de la justicia chilena a cerca de sectas, Muñoz y su equipose asesoraron en Francia. Allí estudiaron el ordenamiento jurídico que regula este tipo de agrupaciones. Después de ese viaje, la creación del “Grupo de Análisis e Intervención Antisectas” ha sido clave para el control de éstas.

El mismo objetivo tiene Marcelo Rodríguez, presidente de la Corporación Libérate, creada en busca de“un Chile que tome medidas para cosas como éstas. Nuestra corporación tiene como línea la prevención, la denuncia, el tener ojo con este tipo de agrupaciones para que no se llegue a casos extremos como el de Antares”.Muñoz, Rosas y Rodríguez, trabajan hoy para interrumpir esa curva que conduce al delito. 

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